domingo, 17 de mayo de 2009
Un lugar enigmático
Cuévano es un lugar enigmático, de eso no cabe la menor duda. Se le ama o se le odia, y aun si te resulta indiferente, la sensación de indiferencia que produce no es el típico aburrimiento de me vale madre este pinche pueblucho de mierda (o tal vez sí). Es algo más bien molesto, incómodo, podría decirse incluso que patético.. como cuando se mira hacia un acantilado muy profundo y no sabes ni qué demonios pensar o sentir, ¿me explico? Como cuando vas a cagar y le jalas al retrete y te quedas mirando como gira la mierda en espiral y reflexionas en que no tienes ni puta idea de adonde irá ese pequeño trozo de ti mismo. Que extraños caminos sigue la caca, te dices, y piensas en lo afortunados que somos de poder deshacernos de ella con tan sólo jalar una pequeña palanquita insignificante. Cosas por el estilo pasan por tu cabeza cuando deambulas por los túneles y callejones cuevanenses.
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